viernes, 2 de julio de 2010

Mallar el cereal: La Tradición de un trabajo cooperativo en la agricultura rural

Antes que las máquinas recolectadoras lo hiciesen todo: segar, extraer el grano, empaquetar la paja, ... se hacía manualmente.

Uno de los trabajos cooperativos más importante de la agricultura rural, era la trilla o la malla en gallego.

Esta comunión entre todos los vecinos, uniendo esfuerzo y sudores, ... lleva el paso de convertirse en una tradición secular casi extinguida en buena parte de nuestra Galicia, porque como ya es sabido el granero de España lo tenemos en los campos de Castilla y son pocos de nuestros paisanos que se dedique al cultivo de estas gramíneas.

Por ello, cuando se hace alguna mallada es en algunas Ferias, a modo de demostración para que todos recuerden como antaño se obtenía ese oro en forma de grano que daría el sustento familiar durante buena parte del año.

Recordemos en este Blog que era y en que consistía la Malla



Para ello, era preciso que todos los vecinos de una aldea, sí querían que le vinieran a ayudar a él, tenía que ir antes a la de todos sus parroquianos, de este modo se conseguía que durante un tiempo todo el pueblo se dedicaba casi exclusivamente a este trabajo, para conseguir el trigo, centeno y cebada, que utilizarían a lo largo del año para hacer el pan y dar de comer a sus animales.


La malla, era un trabajo muy duro al igual que la siega, ya que para hacerlo era preciso que calentara bien el sol, porque de otro modo los haces de cereal no se cortaban bien si estaban húmedos o las máquinas de trillar se atrancaban, siendo preciso parar la máquina para sacar la paja.

A pesar de un sol abrasador y de una constante nube de polvo que hacía difícil respirar, era necesario llevar camisas con mangas largas, ya que ese polvo, las espigas y la propia paja se introducía en el cuerpo sudoroso, produciendo un desagradable picor.

Después de la siega o seitura, los haces o mollos del cereal (trigo, cebada, centeno, …), atados por el centro se colocaban en una forma cónica, llamada almiare o meda, juntando las espigas en el centro para su protección.

Días antes de la malla se preparaba, al aire libre, la llamada era o aira; el terreno era allanado y barrido, eliminando todas las piedras que pudiesen haber. En ocasiones, a falta de plásticos o sábanas para recoger el grano y que no se mezclara con el suelo, este se recubría con los excrementos de las vacas mezclados con agua para formar una pasta que se dejaba secar hasta endurecerse a modo de una especie de cementado.

Mallando en Prada
Fotografía obtenida en  www.pradaveiga.es

Para mallar se contrataban máquinas, la malladora y la erguedora, que pasaban de aldea en aldea. El sonido de los motores de estas máquinas se escuchaban por todo el pueblo y servía de reclamo para avisar a los lugareños que comenzaba la malla.


El ritual de la malla era bastante común en Galicia, con algunas variantes según la zona, pero podría describirse de la siguiente manera:

Uno de los hombres se subía a lo alto de la meda y tiraba los haces/los mollos sobre un mostrador, otro los recibía, los desataba y se los pasa a una tercera que los ahuecaba para descompactarlos y meterlos en una máquina, la malladora, que se encargaba de separar el grano de la paja; el primero cae por debajo mientras que la paja la echa por detrás.

Junto al grano salían restos de las espigas, arganas, por lo que era necesario unas escobas realizadas con xestas/retamas que permitían separar el grano, al pesar más, de lo que quedaba de las espigas. Para acabar de limpiar el grano se utilizaba una máquina que consistía básicamente en un gran ventilador. Por la parte superior se echaba el grano, que pasaba por unas cribas y por delante de unas aspas que giraban a gran velocidad; el polvo y la suciedad salían arrastrados por el aire y el grano, ya limpio, caía por su propio peso por la parte trasera.

Mallando en Prada
Fotografía obtenida en www.pradaveiga.es

Paralelamente, otros hombres recogían la paja y creaban unos haces o cuañeiras y otros creaban el pajar o palleiro, colocando los haces de forma que no se cayeran, evitando que entrase el agua cuando lloviese y permitiera que la paja se fuese retirando cuando hubiera necesidad de alimentar al ganado.

Hemos explicado cómo se realizaba la malla con la ayuda de las máquinas, pero ¿y cuando no se disponían de ellas?, se utilizaban los mallos que con y consistían en dos palos unidos por un extremo, con tiras de cuero. Uno más largo, por donde se cogía y que se llamaba mangueira y otro más corto, que es el que golpeaba las espigas y que se llamaba pértega.


El procedimiento de este mayado manual era el siguiente: los hombres se ponían en dos filas, una enfrente de la otra, y comenzaba a apalear el cereal, alternándose las filas, es decir, cuando unos batían la pértega del mallo, los otros lo tenían en alto. Se apaleaba a un tiempo, acompasadamente y de manera rítmica, desplazándose lateralmente para recorrer toda la era. A la vez, las mujeres colocaban lienzos para impedir que por efecto de los golpes el grano saltara fuera de la era. De vez en cuando, los malladores paraban y llamaban a las mujeres e incluso niños, que sacudían la paja para que acabara de separarse el grano de la paja.

El mallado manual se remonta a siglos.

Video demostrativo de como se hacía la Malla por Mondoñedo TV



Empezabamos este artículo, comentando que esta tradición, que se mantuvo viva durante siglos, lleva el camino, por el deshuso, de convertirse en historia, en relatos de nuestros mayores ...

Y en esta cadena de montaje que formaba parte de la vida rural en nuestras aldeas, ha arrastrado consigo el proceso final de ese trigo, centeno, cebada, ... que empezó con su siega, después con la mallada, continuando con el transporte de esas fanegas de cereal a los molinos, para, finalmente amasar esa harina y cocerla en aquellos hornos de leña que nos regalaban un pan, sabroso, que además de alimentar, duraba y duraba días en la despensa, ¿igual que ahora, no?


Molino de agua en la comarca de O Rosal (Pontevedra)

Antiguo horno de el pan que encontramos
en el Balneario de Mondón

En Prada, encontramos esta piedra que coronaba unos
de los numerosos hornos de pan que había en el pueblo

2 comentarios:

Logio dijo...

Tengo recuerdos de infancia...

Un modo de vida que desgraciadamente ya es historia.

Anónimo dijo...

Acabo de encontrar un mallo en casa de mi abuelo, es de gran ayuda vuestra explicacion, como se hacian antes las cosas y demas, gracias.