jueves, 9 de mayo de 2013

Ese viejo Tocón en el embalse de Prada

Ese viejo tocón, esa reliquia fósil a orillas del embalse, a metros del camino que unió Prada con Alberguería me ha acompañado desde la niñez en días de baño y pesca en la laguna artificial del río Xares.

Ese duro tronco, incapaz ya de pudrirse a pesar de que el oleaje continuamente lo acaricie o las aguas del embalse lo engullan cuando está a su mayor capacidad, fue partícipe de mi ofidio fobia cuando de bien pequeño jugando en él, salió de su base una inofensiva Natrix Maura, más conocida como Culebra de agua y ese susto nunca lo olvidaré.

Ese vestigio, testigo del hidrocausto de 1958 ha sido durante muchas horas y días, asiento y en ocasiones el único punto de apoyo para no mojarme, en mis tardes de pesca.

Aquel viejo árbol ya no ofrece su sombra al viajero pero lo que queda de él, aún es capaz de proyectar su silueta como si de un reloj de sol se tratara.

De ahí que he querido inmortalizarlo con mi cámara.