viernes, 4 de octubre de 2013

Nos llamamos Cristina y Bárbara y este año cumplimos 190 años

Teníamos un año de vida cuando recibimos, en una visita pastoral al Arciprestazgo de Valdeorras, al Obispo de Astorga D. Guillermo Martinez Riaguas.

Privilegio sin duda para nosotras, que acudiera como un peregrino más, a orar y dar fe de la construcción de nuestro Santuario del Cristo de la Ascensión en Prada.

Al bendecirnos y acariciarnos, tuvimos la sensación que estabamos ante un representante de Dios bueno, capaz de de disolver la inquisición de su Diócesis y demoler sus cárceles en 1820 (durante el trienio liberal frente al rey absolutista, Fernando VII).

No tuvimos la oportunidad de volverle a ver ya que ese mismo año de 1824, 24 de octubre, murió a los 39 años de edad.

Somos dos hermanas, Cristina y Barbara nos llamaron, y asi quedan grabadas para aquel que quiera escucharnos en el Santuario, y este año que cumplimos 190 años.

Por que somos las Campanas que dan Voz al Cristo de la Ascensión de Prada.

En nuestra perenne memoria de casi dos siglos, seguimos recordando nuestro repiqueo en la fiesta del día de la Ascensión de Nuestro Señor, cuyo sonido era la señal para que los miles de pelegrinos acudieran a su venerado Templo rodeado de castaños, y no solo ese día sino en todas aquellas liturgias que en el Santuario al día de hoy se celebran.

Pero, hay un hecho que nos aflige ya que no recordamos quien nos apadrinó en 1823, conocemos su nombre, el Abad Don Manuel Albarez y Losada, pero nuestra cartilla de nacimiento, el llamado Libro de Fábrica, misteriosamente hace unos años desapareció. Hay quien se aventura a escribir que podría ser el Abad del Convento Trinitario de Correxais o el del Priorato de San Juan en la aldea vecina de Prada, Albergueria.

Quien sabe si algún día, su nombre y su identidad, relate porque mis hermanas Cristina y Andrea llevan su apadrinamiento.

Yo Barbara, campana protectora de las tormentas (de 9 arrobas de peso, 104 kg), el desgaste casi impide ver mis inscripciones: Ora Pronobis Año De 1823. En cambio Cristina (25 arrobas - 288 kg) inmortaliza con orgullo:

Me Llamo Cristina En El Nombre de Jesus y de Maria
En Prada Año De 1823 Siendo Abad Don Manuel Albarez y Losada
Blanco Me Hizo



¿Blanco me Hizo?, tiene escrito en su cuerpo y que tampoco conocemos su significado. Seguro que ese Libro de Fábrica daría respuesta a nuestra pregunta junto una anotación de 1.870 reales, gracias a las limosnas de los peregrinos, hoy 190 años después seguimos presidiendo el campanario del Santuario.

Nuestra hermana Andrea, tiene su lugar en la Iglesia de San Andrés de Prada, separadas pero unidas en el sonido que transmitimos cuando nos repiquean. Ella cumplirá, dentro de tres años nuestra edad, 190 años. Y la leyenda que lleva esculpida dice:

Me Llamo Andrea Mi Patrono de Mal Me Reserva
Año De 1826 Siendo Abad Dn ManuL Alvarez Losada


De ella, aquí se escribió


Tiene a su vera, la más benjamina de las cuatro campanas de Prada, construida en el año 1947, sin nombre ni apadrinamiento; solo un sello que certifica que fue moldeada en la ciudad de Salamanca.

Quien diría en 1823 que nosotras, Cristina y Barbara, tengamos la oportunidad de ser conocidas no solo para aquellos que ascienden hasta el campanario del Santuario del Cristo de la Ascensión, sino también a través de estas fotos.



Y para aquellos que aún no conocéis nuestra música, este es nuestro sonido cuando cantamos.